Veo el espejo, veo tu faz y veo esos niños en el andén. Sigue diluviando sobre la ciudad, sobre Sudamérica y sobre el mundo sin piedad. Te amo.
Perderte sería perderme, no amarte igual a amargarme y olvidarte misión imposible.
Los ojos verdes del Poder vigilan la vida ajena como un Gran Hermano universal, pero trato de vivir sin que me pese.
Prefiero tus ojos moros mientras me hundo en tu piel canela.
viernes 5 de febrero de 2010
martes 12 de enero de 2010
Una Versión Argentina de la Pasión
Les lavó los pies a los amigos con Espadol, les dijo que su tiempo era corto, que pronto moriría. No entendieron.Les dio pan y vino torrontés a los mismos, les repitió que le quedaba poco tiempo, no entendieron. Lo acosaron a preguntas. Le rogaron que no se fuera. Uno preguntó por qué no había cerveza y fainá. Sólo respondió que uno de ellos lo traicionaría. Salieron todos después de comer al patio de los olivos, mientras Judas mandó un SMS a un amigo policía. Él lo miró de reojo comprendiendo todo. Los demás charlaban y algunos cantaban un tema de Madonna, mientras varios móviles de Crónica se acercaban, también un camión de TN y por último, dos coches policiales. Lo llevaron preso, pero antes de subirlo al móvil policial, los periodistas le preguntaran por qué lo apresaban, quienes serían sus abogados, qué pensaba de la pena de muerte y del flog de Cumbio. No respondió, los miró con tristeza. Lo llevaron a una celda oscura de la cual sólo lo sacaban a la luz del patio para azotar su espalda. Desde un edificio cercano una periodista audaz filmó todo con su móvil y lo mandó al periódico. Pronto lo sabía todo el planeta en más de cincuenta idiomas. La sangre de la espalda, escasa y oscura, gracias al photoshop, parecía salsa de tomates en cataratas y el diario vendió miles de ejemplares en menos de dos horas. Un escándalo mundial había comenzada y nadie iba a perdérselo ni a dejarlo para la segunda página. Mientras tantos, humanistas, ecologistas, pacifistas, organizaciones de derechos humanos, partidos políticos de izquierda y derecha, convocaron a diferentes marchas urgente por las calles de Buenos Aires. Como el acusado era buen mozo y no había delito a la vista, muchas mujeres se sumaron en cualquiera de las tantas marchas aquel día, desbordando las calles porteñas. El tránsito se había convertido en un caos, sólo circulaban motos o bicicletas a motor. De la ciudad era difícil salir, ya que varios de los seguidores mandaron prender fuego a neumáticos y no dejaban pasar a nadie sin antes darles panfletos y volantes diciendo quien era Jesús, que no tenía maldad pero era un capricorniano testarudo, que la Justicia se equivocaba. Uno de sus mejores amigos, Pedro, perseguido por una movilera de Intrusos, negó conocerlo, pero luego lloró tanto que la periodista comprendió que mentía por miedo. Al rato, se escuchó cantar un gallo en el microcentro.El Juez, un tal Pilates o Pilatos, no sabía qué hacer. Se levantó, desayunó nervioso y leyó todos los periódicos a su alcance: el "cuarto poder" estaba del lado del acusado y el pueblo lo defendía con gritos y carteles, desde la acera de su mansión.Se lavó las manos en una bandeja de plata, tomó un Lexotanil y mandó a condena perpetua a un tal Barra o Barrabás, un delincuente con prontuario más gordo que Al Capone, ya que al judío lo defiende casi todo el mundo y no puedo echarme a la opinión pública en mi contra -pensó- si quiero ser diputado el año entrante. Mientras tanto, en las afueras de la ciudad, Judas deambulaba sin poder soportar su cargo de conciencia. No hallaba consuelo y arrojó su teléfono celular a una zanja. Se ahorcó colgándose de un árbol frondoso. Bajo su cuerpo, quedaron los 3.000 dólares que había recibido a cambio de su traición. Un campesino y su hijo bajaron el cadáver, llamaron a la policía rural y se quedaron con el dinero. Nadie fue a reconocer el cuerpo en la morgue ni admitió conocerlo.
jueves 7 de enero de 2010
POLITI-K
Mi psiquiatra se enojó de nuevo conmigo. Ahora, porque el presidente del Banco Central se niega a abandonar su puesto y no tenemos la misma óptica.
Expresé que el señor Tornado debe obedecer al ministro Bubú. En cambio, mi doctor dice que se debe ir aceptando la decisión de la presidente de la Nación, Nestorina de Kirlombo.
Además, observé que no podemos ser todos candidatos para el 2011. No coincidió y cambió de tema.
Ahora, estoy encerrada con el televisor que echa vapor, transmitiendo en vivo como Tornado es expulsado por Mala Conducta, como niño del colegio, según decreto de Nestorina de hoy.
Él sigue atrincherado en su sillón, donde pasaría la noche rodeado de abogados.
Yo, pastilla blanca en el paladar, trato de sobrevivir al atroz encanto de ser argentina.
martes 1 de diciembre de 2009
La vecina María Soledad
Vive sola. No se le conocen parientes, perros o plantas. Los fines de semana vuelve de correr y se encierra con su vieja TV. A veces la oigo hablar con el locutor del mediodía, como si él pudiera escucharla.
Nunca ingresan otras personas a su departamento, pero la soledad no parece afectarla.
Se jubiló de su empleo ferroviario ni bien pudo, quería quedarse en casa y no renegar con los clientes que no tenían cambio, alegó.
Cualquier día algún vecino del condominio la hallará dormida para siempre.
Será tarde.
Nunca ingresan otras personas a su departamento, pero la soledad no parece afectarla.
Se jubiló de su empleo ferroviario ni bien pudo, quería quedarse en casa y no renegar con los clientes que no tenían cambio, alegó.
Cualquier día algún vecino del condominio la hallará dormida para siempre.
Será tarde.
sábado 3 de octubre de 2009
EL PADRE DE LA HIJA DE ALICIA
Anoche me fui a la cama con síntomas gripales. Me dormí enseguida. En medio de la bruma típica de los sueños, creí ver a un hombre moreno, rondando los cincuenta, que sería griego radicado en Entre Ríos. No recuerdo quien dijo que era el padre de la hija de Alicia.
¡Qué grato! Querida amiga, no estás sola con tu hija, no es que la hayan rechazado.
Mi alegría no tenía ubicación, corría a contarle a ambas cuando algo emitió un ruido agudo en la esquina y me desperté de golpe: el Mundo seguía ahí, con sus blancos, grises y negros.
Y la hija de Alicia también sigue ahí: linda como un sol de quince años, fresca como un capullo, llena de amigas y una vida entera por delante.
¡Qué grato! Querida amiga, no estás sola con tu hija, no es que la hayan rechazado.
Mi alegría no tenía ubicación, corría a contarle a ambas cuando algo emitió un ruido agudo en la esquina y me desperté de golpe: el Mundo seguía ahí, con sus blancos, grises y negros.
Y la hija de Alicia también sigue ahí: linda como un sol de quince años, fresca como un capullo, llena de amigas y una vida entera por delante.
martes 11 de agosto de 2009
Como las Moscas
Se marea.
Vuelve.
Vuela, molesta, fastidia.
Me mira de nuevo: mi cara le suplica que se vaya.
No.
No lo deseo.
Vuelve.
Vuela, molesta, fastidia.
Me mira de nuevo: mi cara le suplica que se vaya.
No.
No lo deseo.
miércoles 3 de junio de 2009
Viento y Olvido
Besa el pétalo el viento helado. Es un martirio divino sentirlo en la frente, sin embargo, estás tan ausente. Tu piel diáfana se hunde en otras sábanas bordadas por otros vientos.
Besa la flor el aire helado.
Te fuiste y no volverás.
Prefiero mirar ese pimpollo azul a esperar a un hombre tan gris.
Ya no te deseo.
Besa la flor el aire helado.
Te fuiste y no volverás.
Prefiero mirar ese pimpollo azul a esperar a un hombre tan gris.
Ya no te deseo.
miércoles 1 de abril de 2009
Se Fue Sin Decir(nos) Adiós
Se fue, la parca se lo llevó. Era de buena charla y sonrisa franca, pero se fue en silencio. Siempre fue corpulento y con cara de gallego bonachón. Lo despedimos delgado y pálido al extremo.
No, no tuvo tiempo de adioses sociales ni discursos. Ni siquiera escuchó los aplausos bajo su balcón. Tampoco las flores ni candelas encendidas para él desde la acera de su última morada. Dormitó algunas horas de este fin de marzo argentino.
No se pudo despedir de su pueblo de pejerreyes, ni de la casa de siempre. Hoy allí no hay nadie: todos los vecinos están en la capital viendo a su alma blanca transitar hacia el cielo desde la avenida Santa Fe. Supimos que su primo Arzobispo rezará un responso después del después.
Descanse en paz, don Raúl Alfonsín, pero al reunírse con sus padres dígales que no lo olvidaremos jamás.
lunes 19 de enero de 2009
PATIO DE INVIERNO
Paola le tomaba fotos a las flores con su teléfono celular. Estábamos todos, o casi todos los compañeros de la Sección Ventas en aquella siesta invernal.
El sol se asomaba entre las enredaderas de los altos muros que rodeaban el patio colonial mientras Martina comentaba recetas de cocina con Ester.
Los hombres, como buen lunes, hablaban de fútbol.
Lupe y yo nos hamacábamos en una mecedora enfrentada a la que ocupaban Rosaura y la esposa de Giacobelli, tanto tiempo que no te veía, como te va.
Tomábamos sol contentas, a la luz del día, hartas de vernos sólo en las sombras de la oficina y su luz artificial.
Cuando llegó Marian, las carcajadas se hicieron inevitables. Llevaba sombrero, capa y pantalones rojos. Benítez le gritó dónde vas diablo rojo, todos reímos, excepto Paola que la fotografió de cuerpo entero.
Ella, divertida, nos empujó la mecedora y casi tocamos la pérgola con los pies.
Desde el interior, vino un mozo negro de guantes blancos, delantal bordó y cara hosca, quien nos repartió café en tacitas plateadas y azúcar en terrones.
Cuando Marcos le recordó de nuevo a Agreti el cuarto gol que le hizo Racing a Boca sobre la hora, el Tano casi explota, Marcos lo abrazó, es sólo una broma, che, no te chivés.
Disfrutábamos de una tarde hermosa de sol de julio, ideal para el solaz y el reencuentro, cuando el mismo mozo nos hizo seña desde adentro para que bajáramos el volumen de las risas.
Entraba un cura por el corredor para rezar el responso para el señor Jefe a pocos pasos de aquel patio de invierno.
El sol se asomaba entre las enredaderas de los altos muros que rodeaban el patio colonial mientras Martina comentaba recetas de cocina con Ester.
Los hombres, como buen lunes, hablaban de fútbol.
Lupe y yo nos hamacábamos en una mecedora enfrentada a la que ocupaban Rosaura y la esposa de Giacobelli, tanto tiempo que no te veía, como te va.
Tomábamos sol contentas, a la luz del día, hartas de vernos sólo en las sombras de la oficina y su luz artificial.
Cuando llegó Marian, las carcajadas se hicieron inevitables. Llevaba sombrero, capa y pantalones rojos. Benítez le gritó dónde vas diablo rojo, todos reímos, excepto Paola que la fotografió de cuerpo entero.
Ella, divertida, nos empujó la mecedora y casi tocamos la pérgola con los pies.
Desde el interior, vino un mozo negro de guantes blancos, delantal bordó y cara hosca, quien nos repartió café en tacitas plateadas y azúcar en terrones.
Cuando Marcos le recordó de nuevo a Agreti el cuarto gol que le hizo Racing a Boca sobre la hora, el Tano casi explota, Marcos lo abrazó, es sólo una broma, che, no te chivés.
Disfrutábamos de una tarde hermosa de sol de julio, ideal para el solaz y el reencuentro, cuando el mismo mozo nos hizo seña desde adentro para que bajáramos el volumen de las risas.
Entraba un cura por el corredor para rezar el responso para el señor Jefe a pocos pasos de aquel patio de invierno.
sábado 10 de enero de 2009
Es él
Por las noches me visita. En la oscuridad de esta casa que conoció tan bien, por lo general cuando estoy sola en alguna habitación. Se acerca, siento que me mira, vuelve a desaparecer y me estremece no retener sus facciones, olvidar su cara y gestos. Gira y vuelve a mirarme, traspasándome, con esos ojos tan oscuros. Quiere decirme algo: hace muchos años que no logro escucharlo o él no puede hacerse entender.
No creo estar delirando: es el recuerdo de mi padre.
Aparece muy serio, con los lentes de siempre y la camisa azul de verano. No sé qué quiere de mí. Sabe muy poco, se fue cuando yo era muy joven y ahora tendría una vida entera para contarle. Adoraba a mi hija, pero no la conocería. Le hubiera gustado que sea feliz junto a alguien, pero ni siquiera sabe el nombre del hombre que amo.
Me dejó en una ciudad de provincia que se fue convirtiendo en esta urbe en la que no se hallaría veinte años después. No encontraría antiguas casas que le encantaban, sus terrenos ahora sostienen altas torres que no dicen nada. Correría hacia el Puerto y no lo hallaría: hay un paseo de compras en lugar de barcos en los muelles. No entendería porqué tanta gente habla sola por la calle mientras sostiene un pequeño teléfono en la mano, y se enloquecería al encontrar la sombra de lo que fue el hipódromo. El centro ya no es el centro sin Casa Tía, ni La Modelo, ni el Gran Doria... Ni Castelví para ojear algún libro.
Buscaría a sus amigos sin hallarlos: no está Browning, un cáncer se lo llevó hace años, Miguel se jubiló y desapareció y Bianca envejece sola en otro barrio. Otros son rostros cansados y con marcas tan profusas que no los reconocería fácilmente.
Se volvería para preguntarme "qué carajo pasó en esta ciudad tuya, maloliente y calurosa". Le gustaba pelear pero siempre volvía a esta chacra grande. Mis más duras palabras le surtían un efecto boomerang aterrador.
No me conocería, no sabe nada de mí...
No, no es un delirio su presencia: es mi padre.
sábado 3 de enero de 2009
Danza del Mar y la Luna
Llega. Fresco, añil, cristalino. Espuma blanca y olor salino.
Se va sin saludar.
Vuelve, se estremece, moja pies descalzos como jugando.
Es sensual, una danza sexual, un desafío para los sentidos.
Vuelve a retirarse y la luna -cual seno blanco nácar- se entrega a él derramándole su luz en la noche azul caliente.
Se va sin saludar.
Vuelve, se estremece, moja pies descalzos como jugando.
Es sensual, una danza sexual, un desafío para los sentidos.
Vuelve a retirarse y la luna -cual seno blanco nácar- se entrega a él derramándole su luz en la noche azul caliente.
domingo 28 de diciembre de 2008
Tres hermanos
El padre entró a la casa por la galería de flores, tenía cara de preocupado y una paquete de farmacia en la mano izquierda. Luciano, su primogénito de veinte años lo miró sin entender.
Al rato estaban todos comiendo bajo la glicina.
- Marcos, te he comprado preservativos, ya tenés catorce años y...
- ¡Pero si sólo se hace la paja! -Saltó el hijo mayor interrumpiendo al padre.
- Hablo el pajero experto... -Cerró la conversación Yaco, el menor de diez años...
Al rato estaban todos comiendo bajo la glicina.
- Marcos, te he comprado preservativos, ya tenés catorce años y...
- ¡Pero si sólo se hace la paja! -Saltó el hijo mayor interrumpiendo al padre.
- Hablo el pajero experto... -Cerró la conversación Yaco, el menor de diez años...
Cuatro niños conversan un 24 de diciembre
- ¿Vos creés en Papá Noel? -Lanzó Lautaro de golpe.
Mateo afirmó con su cabecita rubia.
- Sos un tonto, nenito, si Papá Noel no esiste -insistió Lautaro.
- No sé, ¡pero si está muerto! -Terció Gianfranco- si está así -insistió, mientras abría los bracitos como crucificado con ojos cerrados y gesto de dolor en su boca. Los tres niños restantes lo miraron impactados.
- Noooooooooo, si se fue al cielo, che... -Agregó más enredo Tiago, hasta entonces callado.
- Entonces está vivo - Se alegró Mateo.
- Todos los dioses están vivos -dijo Tiago.
- Ah, bueno, entonces, Papá Noel sí vendrá esta noche y ¡me traerá la Play! -Concluyó Mateo.
Mateo afirmó con su cabecita rubia.
- Sos un tonto, nenito, si Papá Noel no esiste -insistió Lautaro.
- No sé, ¡pero si está muerto! -Terció Gianfranco- si está así -insistió, mientras abría los bracitos como crucificado con ojos cerrados y gesto de dolor en su boca. Los tres niños restantes lo miraron impactados.
- Noooooooooo, si se fue al cielo, che... -Agregó más enredo Tiago, hasta entonces callado.
- Entonces está vivo - Se alegró Mateo.
- Todos los dioses están vivos -dijo Tiago.
- Ah, bueno, entonces, Papá Noel sí vendrá esta noche y ¡me traerá la Play! -Concluyó Mateo.
miércoles 26 de noviembre de 2008
FRACTURES

El suelo está seco y áspero, como tu corazón. Remotos bandoneones me traen un tango de Gardel desde el anfiteatro del cielo en espirales de nostalgia, o al menos creo sentirlo en este retiro involuntario.
No veo la hora de volver a ocupar el lugar burocrático en mi vida de estatal resignada.
Una fracture del cuerpo vino a traer(me) un quiebre en el alma. La sensación de liberación es más bella que la lluvia en Navidad: ya te he olvidado.
No veo la hora de volver a ocupar el lugar burocrático en mi vida de estatal resignada.
Una fracture del cuerpo vino a traer(me) un quiebre en el alma. La sensación de liberación es más bella que la lluvia en Navidad: ya te he olvidado.
martes 21 de octubre de 2008
Amores vacíos y banderas fatigadas
No me encuentro en el espejo, debo estar en otro lugar. La lluvia fatiga las banderas y la patria destiñe su celeste cielo.
Miro hacia la calle sabiendo que es tiempo perdido. Estás lejos de mí, muy dentro de ti mismo y tus consecuencias. Cómo me gustaría amarte.
Tal vez tu crueldad haga que mires la misma lluvia y la misma bandera, desde otro sitio, sólo como un día más.
En uno de los espejos de tu mansión, aparece mi rostro con absoluta nitidez.
Miro hacia la calle sabiendo que es tiempo perdido. Estás lejos de mí, muy dentro de ti mismo y tus consecuencias. Cómo me gustaría amarte.
Tal vez tu crueldad haga que mires la misma lluvia y la misma bandera, desde otro sitio, sólo como un día más.
En uno de los espejos de tu mansión, aparece mi rostro con absoluta nitidez.
martes 14 de octubre de 2008
Estrella Fugaz
Era fuerte y atractivo, tenía mucho dinero, se sentía un campeón. Mujeres no le faltaban, tampoco amigos, farras y diversión.
Una madrugada se encontró con sus maletas en la vereda de la casa. Su mujer lo había echado.
Compró un departamento de piso completo para su nueva vida de soltero.
Pasó el tiempo, siguió frecuentando varias mujeres al mismo tiempo, algunas casadas, otras solteras, todas para touch and go. Seguía viéndose como un campeón.
Un mal domingo, se encontró con que su partido político perdía todo un principado y a él no le quedaría ni su silla en el Palacio de la Moneda.
Volvió a su antiguo empleo en el banco provincial y alquiló un piso céntrico más pequeño que el anterior.
A fin de año, Julio Orlani, su socio en Blanqueante tuvo un accidente en la ruta del Sur. La empresa comenzó a perder clientela: a él no lo creían confiable como para darle sus ahorros mientras Orlani no salía de un coma profundo.
Alquiló un monoambiente. Debió deshacerse del auto, tuvo que aprender a caminar como cuando era un chico en el barrio de arrabal. No soportaba volver a viajar en colectivo pero no le alcanzaba el dinero para taxis.
Esa mañana, al entrar al banco, la policía lo esperaba en la puerta. Lo llevaron con las manos esposadas detrás de la espalda, mientras sus compañeros miraban la escena con frialdad.
Lejos del asombro, para el banco fue un día más.
Una madrugada se encontró con sus maletas en la vereda de la casa. Su mujer lo había echado.
Compró un departamento de piso completo para su nueva vida de soltero.
Pasó el tiempo, siguió frecuentando varias mujeres al mismo tiempo, algunas casadas, otras solteras, todas para touch and go. Seguía viéndose como un campeón.
Un mal domingo, se encontró con que su partido político perdía todo un principado y a él no le quedaría ni su silla en el Palacio de la Moneda.
Volvió a su antiguo empleo en el banco provincial y alquiló un piso céntrico más pequeño que el anterior.
A fin de año, Julio Orlani, su socio en Blanqueante tuvo un accidente en la ruta del Sur. La empresa comenzó a perder clientela: a él no lo creían confiable como para darle sus ahorros mientras Orlani no salía de un coma profundo.
Alquiló un monoambiente. Debió deshacerse del auto, tuvo que aprender a caminar como cuando era un chico en el barrio de arrabal. No soportaba volver a viajar en colectivo pero no le alcanzaba el dinero para taxis.
Esa mañana, al entrar al banco, la policía lo esperaba en la puerta. Lo llevaron con las manos esposadas detrás de la espalda, mientras sus compañeros miraban la escena con frialdad.
Lejos del asombro, para el banco fue un día más.
domingo 12 de octubre de 2008
Día de la ¿raza? Por Felipe Pigna

11 de Octubre, el último día de libertad de América...
Ayer fue 11 de Octubre, el último día de libertad de América. ¡Hoy es el día de la raza!
Ayer fue 11 de Octubre, el último día de libertad de América. ¡Hoy es el día de la raza!
¿De qué raza estamos hablando? Las Naciones Unidas abolieron el término raza en 1959 por carecer de todo valor científico y por servir solamente para incentivar el odio entre los hombres de distintas culturas.
¡Y acá seguimos festejando el día de la raza! ¿Qué festejamos el 12 de octubre? El aniversario de la llegada de un comerciante aventurero que se tropezó con un continente maravilloso donde los hombres vivían en libertad y en armonía con la naturaleza. Pueblos como los arahuacos, que le ofrecieron a Colón y sus secuaces toda su amistad, porque para decir amigo decían "mi otro corazón", y al arco iris lo llamaban "serpiente de collares de colores". Colón no tenía vocación para la poesía y rápidamente los esclavizó y los puso a buscar oro para el Papa y los Reyes Católicos. En treinta años la población de las Antillas fue exterminada por los invasores empachados de codicia. ¿Qué festejamos el 12 de Octubre? Festejamos la introducción en América de los secuestros extorsivos. El asesino Hernán Cortés secuestró y mató a Moctezuma a pesar de que los aztecas pagaron un rescate de toneladas de oro y plata. Lo mismo hará su compañero Pizarro con Atahualpa en el Perú. La conquista le costó a América 80 millones de vidas (20 millones más que la 2da. guerra mundial) que quedaron en las minas, en los obrajes, en las haciendas, para enriquecer al reino de España y a los banqueros europeos. Pero de entrada nomás pintó la rebelión y el caballo, traído por los españoles para dominar, fue adoptado por los nativos que se formaron las caballerías rebeldes de los ejércitos libertadores como el de Tupac Amaru, que les metió miedo a los conquistadores y los obligó a cambiar su política de explotación y genocidio. Hoy a más de 500 años, la conquista sigue y sigue la lucha desigual de los mapuches contra el emporio Benetton, dueño de 900.000 hectáreas en la Patagonia. En este territorio entrarían varios estados europeos, pero no les alcanza y quieren quitarle la poca tierra que les quedó a nuestros habitantes originarios después del saqueo de Roca y sus secuaces. ¡Nunca Más día de la Raza! ¡No festejemos el saqueo, la violación y el asesinato! ¡Recordemos cada 11 de octubre a los que nos antecedieron en esta tierra y que enseñaron a sus hijos a cuidarla porque, como dice un proverbio mapuche, nadie es dueño de la tierra, la recibe en préstamo cuando nace y la debe devolver a la naturaleza más próspera y fértil cuando se va.
Felipe Pigna.
jueves 25 de septiembre de 2008
Pisar el Césped

Claramente el cartel decía "PROHIBIDO PISAR EL CESPED"
La mayoría de la gente lo vio... pero caminó sobre el pasto joven.
Algunos pocos, al leerlo optaron por el sendero rojizo.
Otros ni siquiera lo vieron, ansiosos, avanzaron hacia circunstancias más importantes.
Un hombre canoso, al leer el cartel, se sentó a pensar. Treinta minutos después, aún no se había movido del banco de la plaza.
miércoles 17 de septiembre de 2008
Una noche en la habitación 43
Entré pasadas las diez y pedí una habitación simple. El silencio de la calle se confundía con el aburrimiento del anciano de aquel viejo hotel de media estrella.
Me dio dos toallas blancas y un jaboncito rectangular más la llave de la habitación 43, primer piso, pero a último momento colocó un control remoto sobre la pila blanca.
Por suerte, entre todos los datos que me requirió, no preguntó mi estado civil.Subí acompañada por el hombrecito, me dijo hasta mañana desde el pasillo y bajó. La pieza estaba pintada de blanco con dos camitas sencillas de madera oscura.
La única ventana era cubierta por una cortina gruesa de ondas naranja. Fui al baño. Se me cayeron las ganas de ducharme cuando vi que no tenía cortinas y la ventanilla estaba junto a la flor de la ducha en una noche gélida. Saqué de mi bolso el cepillo y el dentífrico, me lavé los dientes hasta pasar la lengua y volví al dormitorio.
Encendí el televisor: discutían sobre la ruta de la efedrina y la conexión mexicana en el programa de Santo. Apagué.
Me dormí con frío en las piernas, sólo llevaba la misma remera gris y oro con la que trabajé toda la tarde y no tenía tus piernas para refugiar mis pies.
Los gritos de la señora de la limpieza me asustaron antes de la siete, cuando su objetivo era despertar a otros pasajeros en la habitación de al lado.
Volví a encender el canal de noticias: ahora otros periodistas del mismo multimedio discutían por cuándo llovería de una buena vez.
Me levanté y tomé una ducha calentísima y abundante mientras el sol primaveral entraba desde la ventanilla. Un venteveo se posó en el alféizar y me gritó: lejos de supersticiones, le arrojé algo de agua y voló hacia una antena vecina.
Me sequé con los dos toallones blancos y puse la misma ropa del día anterior.Pensé qué hacer.
Tendí la cama, ordené la mesita de noche y bajé las escaleras crujientes y empinadas.
El anciano de la noche anterior había desaparecido dejando en su sitio a un joven afable y vivaz.
Le entregué la llave, olvidé el control del TV en la mesita, ahí están las toallas en el baño, hasta siempre.
Ahora vengo caminando por calle Eva Perón, mientras los comercios del centro despiertan sus persianas y yo vuelvo a casa porque te extraño como extraño nuestro modo de vivir.
sábado 6 de septiembre de 2008
Ojos Claros

Compraba un bolso azul cuando pasaste. Charlabas y fumabas a la par de un amigo hacia el norte. Me abstraje con tu mirar, perdido en el horizonte con ese dejo de nostalgia tuyo.
La peatonal estaba vasta de gente pero aparentabas flotar sobre ellos, como levitando en esa brisa fresca de septiembre, con tus ojos color mar hurgando el infinito y mi mirada clavada en ti.
No existo en tu mundo, no existo en tu vida. No existo en ti.
Sin embargo, todavía te deseo.
domingo 20 de julio de 2008
Sala de Espera
Estaba tranquila leyendo un libro que compré en la calle en la espera de la sala ámbar. Mucha gente me rodeaba y conversaba, pero yo estaba entre mi personaje de Chicago y su hermano que se fue del pueblo de las colinas frías para triunfar en Los Angeles.
La jovencita quedó desconsolada en Cold Hills, lloraba a mares cuando el psiquiatra me llamó.
Me habló con pasión de política con palabras como coimas, retenciones, senado, cosas muy lejanas a mi antigua gente norteamericana, amén de que ninguna de mis apreciaciones le cayeron en gracia. Terminó enojado conmigo y yo muy lejos de la tranquilidad de la espera. Le dijo algo en voz baja a la secretaria, quien me miró sin afección y llamó por teléfono a alguien.
Sigo leyendo el mismo libro, ahora en una mesa larga con vajilla de plástico y la TV casi en el cielorraso, de vez en cuando una señorita de blanco me llama para darme unas pastillitas que me adormecen y mi personaje de Los Angeles se mudó, ascendido, a Nueva York.
La jovencita quedó desconsolada en Cold Hills, lloraba a mares cuando el psiquiatra me llamó.
Me habló con pasión de política con palabras como coimas, retenciones, senado, cosas muy lejanas a mi antigua gente norteamericana, amén de que ninguna de mis apreciaciones le cayeron en gracia. Terminó enojado conmigo y yo muy lejos de la tranquilidad de la espera. Le dijo algo en voz baja a la secretaria, quien me miró sin afección y llamó por teléfono a alguien.
Sigo leyendo el mismo libro, ahora en una mesa larga con vajilla de plástico y la TV casi en el cielorraso, de vez en cuando una señorita de blanco me llama para darme unas pastillitas que me adormecen y mi personaje de Los Angeles se mudó, ascendido, a Nueva York.
martes 13 de mayo de 2008
MEMORIA RURAL
-Chau, hasta pronto... - dijeron las dos Marías y desaparecieron en la camioneta rumbo al sur.
Recuerdo las mañanas felices en el campo: corríamos entre el mar azul del lino, pensando que todo nos pertenecía, charlábamos a la sombra del timbó, con castillos de sueños y fantasías.
Mis primas ya no tienen planes pero tienen vida, yo te tengo a ti y a la literatura.
Pero me falta el oro del trigo, el olor del humus, el andar del abuelo. Su bracero se apagó junto al caballo moro, se fue con su paso cansino al atardecer, tal vez envuelto por el rumor de los álamos cubriendo el poniente de la vasta pampa gringa.
sábado 10 de mayo de 2008
CASAL
Estaban siempre en el balcón. A veces, cenaban en el piso. Solían dormir de día y mirar hacia la calle hasta tarde.
Doña Anita ya no los veía, con su paso cansado y la tos de medianoche. No sé cuantos años pasaron, pero una mañana se la llevó la nieta y no supimos más de ella.
Ellos siguieron sentados en el balcón gris.
Un día cualquiera una empresa de construcciones envió al antiguo edificio máquinas demoledoras.
No les llevó más de tres horas hacer desaparecer el piso de doña Anita, su balcón gris y las plantas fueron escombros en pocos minutos.
El casal de palomas alzó vuelo en círculos, manteniéndose a la par.
Don Antonio los miraba desde el umbral de su almacén. Se quitó la gorra y apretó las mandíbulas al verlas.
Hace varios meses que viven en el altillo de los fiambres. Muy juntos, me miran cuando busco el pan todas las mañanas y yo les guiño el ojo con complicidad.
Doña Anita ya no los veía, con su paso cansado y la tos de medianoche. No sé cuantos años pasaron, pero una mañana se la llevó la nieta y no supimos más de ella.
Ellos siguieron sentados en el balcón gris.
Un día cualquiera una empresa de construcciones envió al antiguo edificio máquinas demoledoras.
No les llevó más de tres horas hacer desaparecer el piso de doña Anita, su balcón gris y las plantas fueron escombros en pocos minutos.
El casal de palomas alzó vuelo en círculos, manteniéndose a la par.
Don Antonio los miraba desde el umbral de su almacén. Se quitó la gorra y apretó las mandíbulas al verlas.
Hace varios meses que viven en el altillo de los fiambres. Muy juntos, me miran cuando busco el pan todas las mañanas y yo les guiño el ojo con complicidad.
domingo 6 de abril de 2008
Abril 2
Abril es difícil si uno es argentino. Sí, si es argentino y consciente. Tal vez cualquier ciudadano inglés no tiene la menor afección al respecto, una guerra del siglo pasado, que vencieron con un ejército entrenado, en desconocidas islas lejanas. Mejor es gritar un gol de Tévez.
Para nosotros es imborrable, la neblina espesa, el dolor color sangre, la cara desorientada de tantos adolescentes en el frente de batalla.
Blancas son esas cruces, como frío el metal de las armas y cálido el recuerdo de los caídos en Malvinas.Que en paz descansen.
miércoles 19 de marzo de 2008
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