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lunes, 3 de octubre de 2011

REFLEXIONES DE UN DÍA FERIADO

En el televisor hablan del precio del oro. Tantas cosas valiosas. Tu mirada en mi balcón, tu silente ausencia, mi vejez y dolores morales.

En el libro que compré en la estación, un médico cuenta de sus experiencias en un viejo hospital de niños. Tantas cosas memorables, tanto olvido oficial.

En mi mañana hay una rosa oscura con tallo encorvado como signo de pregunta. Mientras tomo fotos a los rosales amarillos que me dejara Ema, te extraño y te olvido, al unísono.

1 comentario:

Mariela Betania dijo...

A veces, en el trecho de huerta que va desde el hogar...

A veces, en el trecho de huerta que va desde el hogar
a la alcoba, se me aparecían los ángeles.
Alguno, quedaba allí de pie, en el aire, como un gallo
blanco -oh, su alarido-, como una llamarada de azucenas
blancas como la nieve o color rosa.
A veces, por los senderos de la huerta, algún ángel me
seguía casi rozándome; su sonrisa y su traje, cotidianos;
se parecía a algún pariente, a algún vecino (pero, aquel
plumaje gris, siniestro, cayéndole por la espalda
hasta los suelos...). Otros eran como mariposas negras
pintadas a la lámpara, a los techos, hasta que un día
se daban vuelta y les ardía el envés del ala, el pelo,
un número increíble.
Otros eran diminutos como moscas y violetas e iban
todo el día de aquí para allá y ésos no nos infundían miedo,
hasta les dejábamos un vasito de miel en el altar.

De "Historial de las violetas" 1965
Marosa de Giorgio